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"Demandamos recursos permanentes de la tributación minera y no en un plazo y monto fijo"

Desde mi llegada al municipio hemos impulsado una plataforma social que, tomando conciencia de la importancia de Calama para el desarrollo del país, pueda exigir recursos extraordinarios que permitan cubrir necesidades profundas e históricas de la ciudad oasis y acotar la brecha entre la riqueza que generamos y la calidad de vida que ésta ofrece a quienes la habitamos.

Para ello conformamos un movimiento ciudadano ¿Qué sería de Chile sin Calama?, con el que en resumidas cuentas perseguimos, primeramente, transformar la ciudad. Darle las mínimas condiciones de ciudad, hacerla -si se quiere- habitable, cambiar su aspecto más cercano a campamento minero y convertirla en una urbe moderna, pero por cierto manteniendo su identidad, netamente Andina.

En paralelo, nos hemos fijado en convertir a Calama en una ciudad sustentable, de modo que cuando se cierre la industria minera no se repita la misma historia de las oficinas salitreras y junto con la actividad debamos cerrar también nuestros hogares.  

En efecto, en el petitorio de este movimiento ciudadano establecimos como demanda principal el que se articule un mecanismo legal, que deje en las zonas productoras, recursos permanentes del cobre. Con ello, creemos, podemos proyectar a Calama para beneficio de las futuras generaciones, demanda que además hizo eco en otras 13 comunas, en donde sería aplicable el llamado Fondo del Norte (Fondenor), prometido por el Presidente Piñera en su discurso de campaña.

Igualmente, en esas demandas pedimos una compensación a Codelco, por el traslado de Chuquicamata a nuestra ciudad, que terminó por colapsarla, con un incremento de más de 30% de la población, que significó utilizar los mismos recursos municipales de mantención urbana, sin un mínimo incremento.

En este punto hemos logrado avances sustanciales, toda vez que, tras pedirle formalmente a la estatal que saldara la “deuda histórica” con Calama y estar a punto de demandarla en los tribunales, iniciamos las conversaciones con sus ejecutivos y acordamos la firma de un convenio que considera, fundamentalmente, un aporte de US$ 60 millones para diversos proyectos comunales y, seguidamente y como se indica en el Artículo Quinto de ese texto -firmado el 20 de octubre del 2011- la implementación del Plan Urbano Sustentable, denominado Calama PLUS, Nuevos Tiempos.

En este plan convergen otros actores de la comunidad: miembros de la Asamblea Ciudadana, compuesta por representantes de la sociedad civil calameña; otras empresas de la zona y el Gobierno Regional.

El plan de trabajo consideró en su primera etapa una gran participación ciudadana, a través de foros, cabildos, reuniones y concluyó con la consulta ciudadana donde votaron 24 mil 384 calameños, quienes priorizaron las iniciativas que les interesa se ejecuten con mayor prioridad. Es decir, ahora.

No obstante, las priorizaciones -hemos señalado- que están enmarcadas en este plan deben ejecutarse en el plazo en que el consorcio Calama Plus lo ha establecido: 2012 -2025.

Para los avances alcanzados ha sido clave la voluntad de las empresas y principalmente Codelco, del Gobierno Regional, de Álvaro Fernández, quien con su disposición ayudó a mantener la paz social en la comuna, cuando otros personeros gubernamentales incendiaban el conflicto.

Si bien es cierto, la nueva autoridad (hubo cambio de administración regional) ha manifestado disposición para continuar el trabajo, nos inquietan las presiones del sector oficialista, que le quitó respaldo al ex intendente y empujó que un personero que representa sus intereses llegara al sillón del gobierno regional.

Y nos inquieta aún más el anuncio del proyecto de Ley Fondenor y Comunas Mineras, que el gobierno despachó al congreso, con una propuesta de US$ 200 millones. A nuestro juicio, el anuncio es un golpe en las narices y un insulto a nuestra inteligencia, una burla, pues bajo ningún punto de vista responde a las demandas de Calama: con esta iniciativa no alcanzamos a pavimentar ni siquiera un par de calles.

El rechazo es total. Demandamos recursos permanentes de la tributación minera y no en un plazo y monto fijo, situación por lo que ya anunciamos una marcha para el 18 de mayo próximo y le solicitamos al gobierno, con el respaldo de otros 30 alcaldes, que retire el proyecto y presente una nueva iniciativa antes del 21 de Mayo.

Nos parece que este vergonzoso proyecto fue una estrategia del Ejecutivo para desmovilizar a la ciudadanía calameña. No bastó el amplio movimiento ciudadano desplegado silenciosamente hace ya dos años, con dos paros comunales y la participación activa de las organizaciones sociales, territoriales y funcionales de Calama.

No bastó y es por ello que la lucha continúa…