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El agua, soporte de vida

Como  Ministerio del Medio Ambiente creemos que debe mirarse el tema del agua desde una perspectiva ecosistémica y no sólo de uso. El agua no es un “instrumento” para el riego,para generar hidroelectricidad, para la acuicultura, la  minería, o los servicios sanitarios, solamente, sino que es un elemento vital, indispensable para el soporte de la vida y los ecosistemas.

Debe haber un cambio de paradigma en la mirada del recurso hídrico. Si bien el agua es demandada en un 90% para actividades comerciales, lo más importantes es que este recurso es vital para la subsistencia, tanto humana, como animal y vegetal.

Debe mirarse el agua desde una perspectiva de medio o soporte de vida, no sólo humana sino también de Biodiversidad. Debe cambiarse la visión del agua como receptor o recipiente de contaminantes, para los que se dictan normas que permiten la dilución adecuada de los contaminantes y nada más. El agua debe dejar de percibirse como algo que cumple funciones únicas y exclusivas; como algo que hay que guardar, embalsar, centralizar y acumular para usos futuros.

En ese sentido, la idea de no permitir que el agua llegue al mar es errónea y no toma en cuenta que secarlos cauces significa atentar contra la Biodiversidad que soporta nuestra producción agrícola, forestal, pecuaria y pesquera.  De ahí que acabar con la idea de que el agua “se pierde” en el mar es fundamental, porque el agua no se pierde en los océanos, sino que es imprescindible para el desarrollo de ecosistemas acuáticos marinos, los que a su vez aseguran la subsistencia de otros tantos ecosistemas.

El agua es y será un recurso natural único y escaso, esencial para la vida e indispensable para el hombre. Su calidad tiene directa relación con la salud de las personas. Por lo tanto, lo que hagamos o dejemos de hacer con este recurso no es algo que nos pueda dejar indiferentes. Por eso buscamos su uso racional, que permita establecer y concretar un desarrollo sustentable en el tiempo.

Como institución hemos avanzado en  normar la calidad de nuestras aguas mirando este tema desde un enfoque ecosistémico. No se trata, por tanto, de preocuparse sólo de parámetros físicos o químicos de este componente del ambiente, sino de entender de qué manera su calidad afecta al medioambiente que lo rodea.

El agua es y será el resultado de una función y servicio ecosistémico que realiza la Biodiversidad. Es el resultado de una suma compleja de funciones ecosistémicas, que no pueden omitirse bajo ninguna circunstancia.