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Es una exageración

Hay al menos dos cosas falsas en la columna de Tironi. Una, que “el modelo…..hoy por hoy está derrumbado como ocurriera en Irak con la estatua de Hussein, o en las capitales comunistas con las de Lenin y Stalin”. ¿Alguien de verdad cree que el modelo está así de mal? Tiene sus críticos, es cierto, pero creo que la visión apocalíptica de Tironi es más un “wishful thinking” que una realidad. Luego afirma que quienes destruimos al modelo somos los mismos que lo edificamos. No es así. Lo que ocurre es que los que lo edificamos lo conocemos bien, y por lo tanto sabemos de sus limitaciones, las que tratamos de corregir. Probablemente los usuarios del modelo -que vinieron después que los constructores- lo conocen menos y a lo mejor como buenos convertidos tardíamente, tienen un sesgo más ideológico a favor (o en contra) del modelo.

Por ejemplo, los constructores sabemos que los mercados de capitales privados no funcionan bien cuando se trata de impulsar la educación, porque ésta no se puede dejar en garantía en un banco. (A lo mejor, en la época de la esclavitud esto era posible, pero entonces no existía mucha demanda por educación ni tampoco bancos). De ahí que se justifique un programa de becas y créditos impulsados desde el Estado. Los consumidores deben ser protegidos de la letra chica de los contratos, simplemente porque no es posible leerlos con esa letra. Los impuestos moderados no son contrarios a la existencia del modelo, el que requiere de una buena cantidad de bienes públicos que deben ser provistos por el Estado para funcionar. Sin bienes públicos no hay modelo que funcione correctamente. En fin, tal como nos enseñaron a los constructores, el modelo busca la eficiencia y la logra, siempre que se cumpla una serie de supuestos bien estrictos (competencia, ausencia de monopolios, etcétera). Pero, además, a los constructores nos enseñaron que todas las distribuciones del ingreso son compatibles con un modelo eficiente y que los economistas nada podemos decir sobre cuál de dichas distribuciones es mejor.

En resumen, al modelo hay que cuidarlo porque es un buen instrumento para ciertos fines y las herramientas siempre hay que cuidarlas. Pero los constructores no somos los usuarios: conocemos lo que hicimos y por eso lo estamos corrigiendo, permanentemente.