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"La contención institucional"

A pesar de que las razones para atacar la judicialización son de dudosa efectividad[1], ello no quita que se sigan reproduciendo cuan salmo en nuestro día a día, trepando a las más altas esferas en busca de consuelo. Pero con ello se obvian las razones que producen la judicialización, que son el real problema.

Un juicio no es más que el encuentro de pretensiones. El juicio no puede ser el problema, es sólo la representación del mismo puesto en conocimiento de un tercero imparcial que revestido de autoridad lo puede resolver.

Que haya juicios es una buena noticia, porque quiere decir que problemas que vienen arrastrándose hace años están siendo puestos en conocimiento de la autoridad, en una muestra de que a pesar del desprestigio enorme de la política y con ella de algunas instituciones, todavía hay sectores donde existe confianza en que a través de ellas se pueden lograr soluciones.

Si se quiere evitar los juicios, probablemente lo que debería hacerse es buscar las causas de la controversia y actuar en torno a ellas de manera temprana, usando el aparato político para que no sea necesario llegar a esa instancia.

El caso ambiental, claro está, eso pasará por balancear nuevamente la manera en que el derecho a vivir en un medio ambiente adecuado se relaciona con otros derechos fundamentales, en especial con el derecho de propiedad y la libertad económica. La valoración de los bienes naturales ha cambiado y eso debería verse reflejado en las normas sobre el tema. El cuento del desarrollo ya no vende, porque la sombra y frutas del árbol distribuidas en el tiempo son más valoradas que hacer leña de él. Luego, las comunidades no están dispuestas a que se les corten sus árboles con el pretexto de “darles trabajo”, porque han aprendido que muchas veces ese trabajo es efímero y el daño permanente

Así las cosas, la manera en que se está abordando el tema pareciera ser la más errada. Se invita a dialogar sólo a quienes se benefician del status quo y se identifica como problema no a la controversia en sí, sino que a la existencia de juicios, que no son más que los contenedores institucionales del problema. [2]

Las medidas efectistas contra los juicios, como la propaganda y la compra de voluntades, lejos de tender a una solución, agravarán los problemas y se le hace un flaco favor a la institucionalidad al atacar lo único que mantiene el conflicto dentro de sus confines. Un gobierno que ya no da más de protestas debería haber entendido hace rato este tema.

[1] Vea Juicios limpios, renovables y chilenos en el Boletín de FIMA

[2] Vea http://www.papeldigital.info/lt/2012/09/30/01/paginas/010.pdf

Columna escrita en exclusiva para Acuerdos.cl