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La importancia del agua y las carencias del Estado

El agua constituye un elemento vital para la vida humana, esencial para todas las formas de vida en el planeta, y se utiliza en mayor o menor cantidad en todos los procesos productivos que realizamos los seres humanos. En definitiva, sin agua no hay vida. Sin embargo, parece que los seres humanos aún no tenemos conciencia de la dependencia y la importancia que este elemento tiene en nuestras vidas y actividades, en lo que representa un importante fracaso de nuestra sociedad. Sin ir más lejos, hace algunas semanas tuvo lugar en Marsella el VI Foro Mundial del Agua, encuentro que no tuvo prácticamente ninguna cobertura de prensa ni repercusión en Chile.

Si bien en algunas partes del planeta el tema del agua ha cobrado cierta relevancia, en Chile el panorama es dramático. Por una parte, nuestro país cuenta con un marco regulatorio anticuado, que ha permitido el otorgamiento de derechos de agua  a personas naturales y jurídicas, sin que exista un sistema de gestión de las aguas por parte del Estado, ni tampoco un sistema información actualizado que respalde o que sirva de base para implementar un sistema de gestión.

Además, Chile ha apostado por implementar visiones que son en extremo peligrosas para cautelar el acceso a un bien tan relevante. Por una parte, ha permitido que el agua sea entregada en “derechos” a privados en forma gratuita sin asegurar el abastecimiento hídrico para las personas y ecosistemas, generando un mercado del agua y tratándola como mercancía. Además, el Estado no cuenta con  las facultades para gestionar adecuadamente este mercado, ni tampoco para cumplir funciones reguladoras y sancionatorias. Este mercado además carece de trasparencia en la información, lo que ha llevado a la situación dramática que vivimos hoy, en que el Estado no sabe quiénes son las personas naturales y/o jurídicas que poseen derechos de agua en cada cuenca.

El año 2011 diversos actores públicos y privados participaron de una mesa de trabajo denominada Agua y Medio Ambiente, y recientemente se elaboró un informe que da cuenta de este trabajo.  Lo relevante de estos encuentros es que se generó un diagnostico compartido, mas allá de distintas visiones de cada uno de los actores respecto a cómo gestionar el agua; hoy sabemos que el estado de Chile no cuenta con un sistema de información actualizado que le permita saber la situación en que se encuentran sus aguas .

Se trata de un hecho gravísimo, pues como país no tenernos claridad sobre quiénes son los propietarios de derechos de agua consuntivos o no consuntivos, y menos aún respecto a las aguas subterráneas, tampoco sabemos la disponibilidad de aguas que hay en las distintas cuencas del país o las reservas de aguas subterráneas, fósiles y/o glaciares, ni tenemos información actualizada sobre  los caudales en las cuencas. Respecto a derechos de agua, tampoco existe un cruce de información respecto a los caudales versus los derechos otorgados, y por tanto es imposible saber si en una cuenca se han entregado más derechos de agua de los que ésta es capaz de abastecer; evidentemente, tener un derecho de agua no garantiza  contar con acceso a este preciado elemento.

Para mayor gravedad, es importante destacar que las estaciones de monitoreo existentes en ríos y lagos son insuficientes y que muchas veces su estado es lamentable. Existen también importantes deficiencias respecto a la normativa ambiental respecto de calidad de las aguas, que es casi inexistente. Todo ello, coronado con la creciente demanda de agua en un país, que además presenta una sequía severa y prolongada.

Todos estos antecedentes llevan a una única conclusión posible: es urgente que el Estado de Chile asuma cuanto antes un rol activo en la tarea de generar un sistema de información público que sirva de base para el diseño de una gestión más moderna. Junto con ello es necesario revisar el marco regulatorio, coordinar a las instituciones públicas con competencia en el tema  e incorporar visiones actualizadas respecto de la importancia de este elemento, pues resulta imposible gestionar en un área respecto de la cual se desconoce su condición.