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Exequiel Estay

Nombre Proyecto:
Movimiento Nacional de Recicladores de Chile: Trabajando por el valor y reconocimiento
Lugar Proyecto:
Descripción Proyecto:

Exequiel Estay Tapia, Contador (Insuco), Teólogo (PUC)

Presidente del Movimiento Nacional de Recicladores de Chile

 

Exequiel Estay Tapia es dirigente nacional e internacional de los recicladores de base, y se involucró en el mundo de los residuos luego de quedar cesante en 1991, momento en el que tuvo que salir adelante y tomar todas las herramientas que había adquirido como reciclador durante años previos, mientras trabajaba para la empresa Copesa.

Actualmente, Exequiel es dirigente del Movimiento Nacional de Recicladores, y lo que en algún momento hizo sólo por falta de empleo, hoy lo tiene a la cabeza de una labor que aún no tiene el carácter de “trabajo” en nuestro país. Un importante rol que aún falta visibilizar, posicionar y valorar.

¿Cómo nació la iniciativa de reciclar?

Cuando trabajaba en Copesa, y era el encargado de seguridad industrial, se me encomendó implementar un sistema de recolección con seguridad. La idea era recuperar el máximo de recursos y no mandarlos a basura. Luego, en el año 91′, quedé sin trabajo. En ese momento, haber tenido la posibilidad de encontrar el reciclaje fue esencial, porque ya era parte de mi experiencia y sabía que lo podía desarrollar; había tenido una buena escuela.

Debido a algunas complicaciones con mi hija tuve que viajar a la Serena, pero el trabajo que encontré sólo me permitía ganar $70.000. Por esa razón fue que decidí salir con un saco y pedir botellas. En menos de seis meses me había comprado un triciclo nuevo.

Primero empecé reciclando vidrio y diario, y luego visualicé estas acciones como un potencial negocio. Pero mis finanzas no estaban ordenadas, así que mi negocio cambió sólo cuando un “gringo” llegó a la Serena y tocó mi puerta. Él me enseñó a ordenar mis ingresos y salidas (económicas), y gracias a esta nueva estructura que tenía en mi mente, logré comprar un furgón.

Yo quería hacer algo diferente, así que después de que naciera la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama), nos dimos cuenta que lo que estábamos llevando a cabo, como colectivo, había dejado de tener un carácter de mero negocio, ya que también había que cuidar al medio ambiente.

¿Cómo lograron desarrollar el proyecto?

En 1998 nacieron las primeras Asociaciones Gremiales en San Joaquín, Conchalí, Santiago y Estación Central. Luego de eso se conformó la Red Latinoamericana, la que quedó a mi cargo a partir de 2008. He recorrido todo Latinoamérica (el único país que no conozco es Venezuela). En Argentina, Brasil y Colombia, me inicié y aprendí.

Todo lo que hemos realizado se financió con la venta de los residuos. Al principio fueron cartones y vidrios, y después seguimos con los papeles más diversificados. Así nos fuimos expandiendo en el rubro.

Ya no somos la escoria de la sociedad, somos un trabajador más, y esto se puede ver reflejado en las futuras políticas públicas. Hace un año presentamos a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la propuesta de que el reciclador de base sea reconocido como trabajador. Hoy sólo estamos a la espera de que en tres años más se acepte nuestra solicitud.

¿Cómo proyectas su futuro?

Ser parte de un gremio, de una cooperativa y una agrupación ya no basta, porque no nos sirve sólo pedir, hay que proponer.

El banco mundial hizo un estudio sobre los recicladores en América Latina y el Caribe, donde el resultado arrojó una cifra de 4 millones de personas que viven de lo que desecha la sociedad, de lo que todos dejamos en nuestros basureros.

El reciclador hasta el 2008 no hacía mucho por visibilizarse, y esta es justamente una de las metas que nos hemos propuesto: lograr la completa visibilización, porque como sociedad nosotros ocultamos al reciclador. Además, tomamos como desafío incorporar a la mujer, porque actualmente existen más mujeres que hombres recicladores. Es más, hoy esta labor incorpora a todos los integrantes del hogar, porque cuando uno entra en el mundo del reciclaje, arrastra a toda su familia.

Otro de los desafíos es en materia legislativa, porque en nuestro continente son pocos los países que reconocen el reciclaje como un trabajo. De hecho, sólo Perú, Brasil y Colombia han avanzado en esto. Estamos en proceso para que las políticas públicas , y el Estado en sí, reconozcan lo que desarrollamos. Y este es el desafío que tenemos como gremio latinoamericano. Por ahora, lo más importante es que el reciclador sepa darle valor a su trabajo, porque al darle importancia puede luego golpear la mesa.