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Gabriel Acevedo

Nombre:
Gabriel Acevedo
Nombre Proyecto:
CSS Sustentable
Lugar Proyecto:
Colegio Suizo de Santiago
Descripción Proyecto:

Con la visión de ser el primero colegio energéticamente autosuficiente y sustentable, el Colegio Suizo de Santiago (CSS) a través de su gerente de sustentabilidad, Gabriel Acevedo, ha impulsado el novedoso proyecto “CSS Sustentable” que le permite producir 100% de su energía, consolidando su compromiso con el medio ambiente y en el entorno global. Además de reducir el impacto ambiental, la iniciativa ofrece una plataforma para involucrar a profesores y alumnos en investigaciones y procesos aplicados de enseñanza.

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Contacto Proyecto:
gabriel.acevedo@css.cl

Por Kathrine Larsen

 suizo¿Cómo partió el proyecto?

El proyecto nace a finales de 2013 con un grupo de apoderados, y la dirección del colegio, que pensaron qué cosa innovadora podemos hacer en el colegio, y se dieron cuenta que estaban un poco al debe en las temas de sustentabilidad, eficiencia energética y ecología. Si bien ya se hacían cosas por una cultura suiza, no había un proyecto definido. Y como el colegio siempre había sido innovador en muchas cosas, por qué no ahora hacer esta innovación, pero en un tema que le hace bien no solamente al colegio, sino a las futuras generaciones también. Se formó una comisión de apoderados que le llamamos “el grupo de impulso”, con personas que tienen mucho que ver con el área de energía y de la construcción sustentable, a través de sus trabajos. Definieron que había que realizar las líneas bases del colegio. Eso empezó a mitades de 2014, donde se hizo un estudio eléctrico y un estudio térmico, para saber cuáles eran las condiciones actuales y cuáles eran las posibilidades de mejora del colegio. Con eso se definió un plan para 2015/2016 con medidas concretas que se tenían que realizar en esos dos años, y también medidas de largo plazo para 2017/2018.

Como última línea de ese plan se definió que tenía que haber una persona que implementara todo eso con capacidades de análisis. Como yo había hecho los estudios eléctricos, me preguntaron si yo quería hacerme cargo del proyecto, así que yo llegué en marzo 2015 a implementar varios proyectos técnicos y pedagógicos. El objetivo de la parte técnica es lograr que el colegio sea el primer colegio energéticamente autosuficiente y sustentable de Latinoamérica. Y si tomamos solamente la parte sustentable de ahí pescamos el proyecto pedagógico que se enfoca en mostrar y enseñar a los niños qué es lo que es la sustentabilidad, y más que desde el punto de vista de activista, podemos mostrarles que hay distintas formas de hacer las cosas, formas más eficientes y que dañan menos al medioambiente, y que ellos en el futuro, hagan lo que hagan, pueden tomar estas variables dentro de su toma de decisiones. Por ejemplo si uno quiere ser artista, puede comprar un lienzo que fue hecho de una manera poco sustentable o puede comprar un lienzo que sabe que si hizo bien y que daña menos al medioambiente. O un ingeniero que tiene que diseñar un súper producto, y en vez de poner puras piezas de plástico que no se van a degradar nunca, puede cambiarlas por piezas que van a durar más. El objetivo aquí es que los niños siempre tengan esa mentalidad de elegir las opciones más sustentables. Me gusta compararlo con la película “Inception” (El origen). Es como meter un bichito en la cabeza de los niños de que existe algo más de solamente ganar plata, sino también meter la variable del medio ambiente en esta toma de decisiones y que eso les ayudará en la parte económica, no en el corto plazo, pero sí en el largo plazo. Estamos mirando en 10-20 años más y tomar decisiones en base a eso.

¿Cómo han recibido el proyecto los alumnos y los profesores?

 Este es un cambio cultural, y como con cualquier cambio cultural en cualquier empresa o institución no es fácil. Siempre hay resistencia. Este año una alumna de tercero medio, hizo su proyecto de investigación sobre el proyecto sustentable del colegio, cómo afectaba a la comunidad, y una de las conclusiones que más me gustó del estudio era que, mirando el proyecto desde afuera, todos lo encuentran espectacular. Pero cuando uno pregunta a los profesores y los alumnos actuando dentro del proyecto, empiezan a encontrar problemas. Como por ejemplo que les da más trabajo, tienen que hacer cosas distintas, en vez de seguir su plan normal había que tener charlas sustentables, etc. Siempre hay un trade off de tiempo, para ganar en distintas áreas. Por eso, si uno les pregunta qué les parece el proyecto en sí, todos lo encuentran muy bueno, pero si uno pregunta por su rol dentro del proyecto, la opinión es un poco más dividida. En general los profesores son bien cautos en el tema, por el tema de carga de trabajo. La idea no es sobrecargar a los profesores, ya tienen muchas cosas que hacer y tienen un currículum muy extenso.

¿Ya se implementó el proyecto en el material curricular?

Sí, pero con los alumnos más chicos es más fácil, porque tienen más horas libres. Con los alumnos de la media es más difícil, porque tienen un currículum que tienen que pasar y que entra a la PSU, entonces tienen que pasar una cantidad de contenido impresionante. Yo ofrezco a los profesores a ayudarles a preparar el material o buscamos materiales que ya estén. Por ejemplo con el profesor de biología mostramos gusanos y cómo funciona el compost, instalando una vermicompostera que fue producto de los alumnos. Y todos los primeros de julio es el día del colegio sustentable, entonces se hacen actividades en torno al tema, y este año hicimos talleres. Se trató de 12 talleres en que repartimos a los alumnos de forma aleatoria y que tenían que ver con diferentes temas: mecánica de bicicletas, diseñar un punto limpio, diseñar un diario mural sustentable del colegio, taller de biodiversidad, cocina sustentable, jardines verticales y la vermicompostera. Entonces la idea era encontrar esos pequeños espacios donde los alumnos pueden conocer las posibilidades que existen, por ejemplo algún día cuando tengan su departamento saber cómo hacer una vermicompostera en la terraza.

El profesor de matemáticas hace clases a partir de datos reales del colegio. Cambiamos todas las iluminaciones por iluminación LED, entonces tuvimos una disminución en el consumo eléctrico. Como los alumnos estaban aprendiendo a hacer gráficos, en lugar de graficar cualquier cosa, utilizaron los datos reales de consumo del colegio de 2014, 2015 y 2016, para sacar conclusiones a partir de los gráficos. Son conclusiones reales que lo alumnos pueden ver a su alrededor y preguntarse ¿qué hizo el colegio? Con los alumnos de la básica se hicieron clases sobre la calidad del aire y la contaminación, que también es un tema muy cercano, y con los gráficos les hace mucho más sentido por qué no pueden hacer educación física cuando hay emergencia de contaminación. Los textos de lenguaje del sexto básico tienen que ver con el reciclaje, el cuidado de los animales, la eficiencia energética, etc. La idea es ir viendo de forma transversal los temas, dentro del currículum académico normal, y no tener un ramo especial de sustentabilidad. Pero no es un cambio de la noche a la mañana, ya que hay que ir convenciendo a los profesores de incluir estos temas, haciendo cosas nuevas y cambiar las clases.

¿Consideras que ese es uno de los grandes desafíos del proyecto?

Sí, la comunicación del proyecto es un gran desafío. Cómo hacerles ver a los profesores que esto no es una carga académica adicional, que sí hay recursos que incluso les pueden alivianar esto de hacer una clase innovadora en torno a ese tema. También está el desafío del financiamiento. Todo lo que tiene que ver con innovación y sustentabilidad no es barato.

¿Cómo se financia el proyecto?

El colegio financia una parte y por otra parte tenemos lo que se llama un financiamiento indirecto. Por ejemplo, el tema de los paneles fotovoltaicos, nosotros tenemos un modelo ESCO. La empresa RAME Energy instaló los paneles en uno de nuestros techos y nosotros firmamos un contrato donde nos comprometíamos a comprar toda la energía que generan los paneles, durante un período determinado, a un precio fijo. Para nosotros es lo mismo económicamente que pagar a Chilectra, pero recibimos energía emisiones cero. También hemos recibido un contendor de la Fundación Recyclapolis, a través de su proyecto “100 contenedores para Chile”, para pilas, celulares, etc. Además contactamos a gente de empresas para que venga a dar charlas o que las empresas vengan a instalar productos innovadores, que tienen que ver con la sustentabilidad y que no se han instalado en ningún otro lugar de Chile, y nos cobran más barato para usar el colegio como un caso de éxito. Con algunas de esas empresas hemos ido a otros colegios a compartir nuestras experiencias, porque uno de los pilares del proyecto ha sido la difusión de la sustentabilidad y que otros se sumen a este cambio. También ayudamos con datos a estudiantes que están haciendo su tesis sobre la sustentabilidad.

¿Cómo proyectan el tema de la sustentabilidad?

Es súper importante ver qué otros beneficios hay, aparte del lado económico, porque las mejoras que estamos haciendo, no son mejoras de poca plata. Para un colegio igual es una inversión grande, entonces tiene que estar todo bien pensado. Nos enfocamos, por ejemplo, en la mejora del confort de las salas de clases, donde tenemos todas las salas calefaccionadas, pero eso también es un desafío, porque muchas veces lo más fácil es poner aire acondicionado en la sala, pero no es la solución más sustentable. Entonces, en vez de eso, mejoramos el muro verde que tenemos, ponemos más plantas para que en verano no entre tanto el sol, pongamos cortinas de exterior y un toldo. Mejoramos la ventilación, enseñando a los profesores que abran las ventanas en la mañana y que las cierran en la tarde cuando hace calor, o abrir dos ventanas cruzadas para que se genere la ventilación cruzada. Ser sustentable no es algo mágico, todos tenemos que ponernos con nuestra parte y buscar las soluciones que están. Y la solución sustentable no siempre es la solución fácil.

¿Qué es lo que más valoran de esta experiencia?

Obviamente la administración valora más la disminución de los gastos económicos. Por ejemplo, en el edificio donde hicimos revestimiento térmico gastamos un 36% menos de gas respecto al año pasado, que es un cambio importante mostrando que funcionó y que se está logrando el objetivo que es reducir las emisiones de CO2. Además los estudiantes van entendiendo mejor el tema de la sustentabilidad. Por ejemplo ya saben separar mejor el reciclaje, y ellos mismos tienen más conciencia, recordando uno al otro dejar la luz apagada, apagar el aire acondicionado, etc. Esto nos demuestra que algo está funcionando. Hasta los profesores me han dicho que antes no pensaban en estas cosas, pero con el proyecto piensan también en cómo hacer mejoras en sus propias casas. Además intentamos enseñarles a los alumnos no caer en el extremismo y ser activistas. Buscamos enseñarles a tomar decisiones sustentables en base a sus capacidades de análisis, mostrarles los efectos que tienen las cosas y que ellos mismos puedan sacar sus propias conclusiones.