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En enero de 2011 lanzan primer programa de turismo científico en Chile

18 de Octubre, 2010 – Tour de siete días incluye observación de fauna marina y trabajos en sitios arqueológicos junto a los investigadores.

Para muchos, la palabra turismo es sinónimo de descanso en una playa con aguas transparentes. Para otros, sin embargo, es observar colonias de focas para registrar cambios en su población o participar en la excavación de un sitio arqueológico. Es el turismo científico, una tendencia ampliamente desarrollada en EE.UU. y Europa y que en enero de 2011 hace su estreno en Chile.

El primer tour de este tipo partirá desde Puerto Cisnes, en la Región de Aysén, a cargo del velero Agartha II, que durante siete días recorrerá los canales y las islas del Archipiélago de los Chonos. El viaje será dirigido por Heike Vester, bióloga noruega y coordinadora de Ocean Sounds, organización dedicada al estudio de cetáceos, quien está realizando una investigación en la zona sobre el lenguaje de estos mamíferos.

Este es uno de los programas que ofrece el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (Ciep), con el apoyo de Innova Corfo, con quien ha realizado ya siete proyectos piloto. El objetivo es ofrecer a los turistas -a quienes prefieren llamar “voluntarios”- la experiencia única de participar en la recolección de datos científicos en terreno junto a los investigadores.

Para esto, el Ciep contacta a científicos de diversas disciplinas que estén trabajando en la zona para elaborar junto a ellos una ruta que combine sus necesidades de investigación científica con atractivos naturales. “La invitación es para gente que, sin ser especialista, se interesa en procedimientos científicos”, explica Fabien Bourlon, director del Centro de Turismo Científico del Ciep, instancia que coordina este trabajo con Exploraysén, plataforma que reúne a nueve operadores turísticos de la zona.

La expedición a bordo del Agartha II contempla la observación y registro fotográfico de colonias de focas y aves en el Canal de Moraleda, además del registro sonoro de los cetáceos que recorren la zona. “Por supuesto, los voluntarios no tienen la responsabilidad de hacer los registros, pero ellos pueden escuchar, encontrar a las ballenas y nosotros les enseñamos cómo se toman las fotos y cómo se identifican delfines y ballenas”, explica desde Noruega a La Tercera Heike Vester.

Felipe Rivera participó como turista científico en uno de los proyectos pilotos. Su travesía, guiada por el ornitólogo Lorenzo Simpson, incluía avistamiento y estudio de cóndores en el lago Monreal, entre Coyhaique y Balmaceda. “Fue una experiencia increíble. En un par de horas el especialista te hace pensar y tener la paciencia de esperar por la aparición de un ave para luego comprender sus hábitos y costumbres mediante la observación”, recuerda.

Al primer tour oficial que parte el 20 de enero de 2011 desde Coyhaique se sumará un segundo programa que tiene como objetivo llegar hasta alto río Chacabuco, en la frontera con Argentina, donde los turistas podrán participar durante tres semanas en una excavación arqueológica. Francisco Mena es uno de los investigadores que está trabajando en esta zona en búsqueda de restos que entreguen pistas sobre la vida de las poblaciones de cazadores-recolectores que habitaron la zona. “Casi todo lo que se ha encontrado es de los últimos mil años. En enero excavaremos una cueva llamada Los Carneros, donde podríamos encontrar evidencias de hace seis mil años”.

El viaje de observación de cetáceos por los canales tiene un valor que oscila entre los US$ 3.500 y 4.200, es decir, entre 1,7 y 2 millones de pesos. En tanto, el programa arqueológico tiene un valor de US $1.500 ( 720 mil pesos). Los valores de los paquetes turísticos incluyen traslados, alimentación y alojamiento, pero también ayudan a sustentar las investigaciones. “Es la única manera de financiar mi investigación en la Patagonia”, dice Vester.

Según Bourlon, quienes más demandan este turismo son los extranjeros. “Lo consideran una experiencia única y están dispuestos a pagar por ella”, dice . De allí que la meta del centro de turismo científico es tener entre 15 y 20 rutas para 2012.

Diario La Tercera