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‘La Niña’ que ha arrasado un continente

25 de enero, 2011.-¿Puede el aleteo de una mariposa en Londres desencadenar una tormenta en Hong Kong? Este principio del caos explica la posible relación entre las trágicas lluvias en Brasil de la semana pasada y las históricas inundaciones que Australia está sufriendo desde diciembre.

Foto:Noticias.com

El nexo es el fenómeno de La Niña, un enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico Occidental, que se traduce en importantes cambios en la atmósfera y, en consecuencia, incidencias meteorológicas en medio mundo. Todo parece indicar que La Niña también está detrás de las históricas inundaciones del pasado verano en Pakistán, o de los casi dos millones de afectados en Filipinas debido a las intensas precipitaciones de los dos últimos meses.

¿En qué consiste este fenómeno tan devastador? Estrictamente, la comunidad científica establece que el fenómeno de La Niña se produce cuando la temperatura de la superficie del mar en el Océano Pacífico Ecuatorial (5ºN-5ºS, 120ºW-170ºW) es, como mínimo, 0,5º C más baja de lo normal, en un periodo de un mes. En cambio, a nivel práctico, La Niña se aprecia en la descarga de lluvias intensas sobre el sureste asiático y Australia, y un periodo de sequía que afecta a Perú y a Bolivia. A partir de ahí, las interconexiones de la atmósfera provocan una reacción en cadena, que modifica y condiciona los patrones meteorológicos normales, puesto que se trata de un sistema global. Aunque los efectos de La Niña no son siempre los mismos, es muy probable que también esté detrás de las intensas lluvias del noreste de Brasil, tal y como se ha observado en otros episodios de este fenómeno.

Para el climatólogo y oceanógrafo Bill Patzert, del Jet Propulsion Laboratory (JPL), “La Niña ya está impactando en el tiempo y el clima en todo el planeta”, y este episodio de 2010 “es uno de los más intensos de los últimos 50 años, cuando comenzaron los registros de este fenómeno”. En cualquier caso, el meteorólogo del Met Office Adam Scaife recuerda que El Niño y La Niña “forman parte de un ciclo natural que se produce en el Pacífico y que nada tiene que ver con el calentamiento global”. De hecho, el mismo Scaife destaca que los modelos climáticos, a pesar del incremento de la concentración de los gases de efecto invernadero, no anuncian grandes variaciones en el ciclo de El Niño/La Niña”.

El papel de los vientos
La clave del proceso se encuentra en un reforzamiento de los vientos alisios que recorren el Pacífico de este a oeste. Esta situación es característica del clima de la zona durante todo el año, pero en episodios de La Niña, esos vientos se intensifican y arrastran el agua superficial calentada por el sol hacia el sureste asiático y norte de Australia.

La elevada temperatura del agua facilita grandes volúmenes de evaporación y, en consecuencia, lluvias torrenciales que afectan al Pacífico oeste. De esta forma, Australia ha vivido el tercer año más lluvioso en el continente desde que se obtienen registros meteorológicos, según la Oficina de Meteorología australiana.

En el norte del continente, y sólo en diciembre, se han llegado a acumular hasta 600 litros por metro cuadrado. Unas 200.000 personas han resultado afectadas por la crecida de los ríos, especialmente en el estado de Queensland, donde las aguas han cubierto un área equivalente a la extensión de Francia y Alemania. “En términos económicos, esta puede ser la catástrofe natural más importante de nuestra historia”, resumía Wayne Swan, ministro australiano de Finanzas.

Los efectos de La Niña en el Pacífico Occidental no se acaban aquí. En Sri Lanka, 800.000 personas fueron desplazadas debido a las inundaciones de principios de enero, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. En Filipinas, la crecida de los ríos ha provocado 51 muertos y 470.000 afectados, mientras que Malasia o Indonesia han vivido situaciones parecidas, en un proceso de intensificación de las lluvias monzónicas que ya caen normalmente de forma muy abundante en estos países.

Los cambios que provoca La Niña son absolutamente opuestos en el Pacífico oriental, donde el agua caliente que es desplazada por los alisios hacia el oeste es sustituida por aguas frías que provienen de capas profundas del océano. Estas aguas frías impiden la evaporación y reducen a la mínima expresión las precipitaciones. A cambio, aportan una gran cantidad de nutrientes que crean ricos bancos de pesca de los que se beneficia, por ejemplo, Perú.

La influencia de La Niña no sólo se deja notar en las costas del Pacífico, sino que también se extiende hacia otras zonas del planeta. En EEUU, la NASA se ha encargado de estudiar bien qué consecuencias tienen sobre su territorio las variaciones de la temperatura del agua del Pacífico, teóricamente muy lejanas. De esta forma, se sabe que La Niña provoca más precipitaciones en el noroeste del país, así como al norte de las montañas rocosas, de los Grandes Lagos y en el valle de Ohio. En cambio, reduce las lluvias en el sureste y suroeste. En cuanto a las temperaturas, se ha observado que son más altas de lo normal en el sur y centro del país,  mientras que el ambiente se torna un poco más frío de lo normal en la costa oeste y el extremo noreste.

En el resto del mundo, es destacable no sólo el aumento de las lluvias sobre el noreste de Brasil, sino también en el sureste de África desde diciembre hasta febrero, mientras que aporta condiciones más secas de lo normal a las áreas ecuatoriales situadas al este del mismo continente.

‘Cinta transportadora’
La comunidad científica es consciente de que el papel de los océanos es cada vez más fundamental para explicar y comprender el clima de la Tierra. Por ello, las variaciones en la temperatura del agua del mar son observadas con detalle, asumiendo que el sistema de cinta transportadora que forman las corrientes oceánicas alrededor del mundo sería el encargado de extender las influencias de La Niña a buena parte de nuestro planeta, aunque con diferentes intensidades según la zona.

¿Qué puede pasar a partir de ahora? Desde mayo del año pasado, la temperatura del mar en el Pacífico Ecuatorial empezó a mostrar valores más bajos de lo normal, hasta llegar a un máximo en diciembre, cuando la anomalía fue de -1,5º C (es un valor medio de los primeros 300 metros de profundidad). De esta forma, el actual episodio de La Niña se ha convertido, según la Oficina de Meteorología australiana, en el más intenso desde 1917.

Durante las últimas semanas, se ha observado una ligera recuperación de las temperaturas que, según las previsiones climáticas del centro de predicción de la agencia atmosférica estadounidense (NOAA), continuará durante los próximos meses. De esta forma, todo parece indicar que La Niña se prolongará hasta mediados de 2011. Generalmente, este fenómeno climático tiene una vida que oscila entre los 12 y los 18 meses, y el último episodio se produjo en el verano de 2007.

Un ‘Niño’ que también es un ‘Viejo’
El fenómeno contrario a ‘La Niña’ es ‘El Niño’, también denominado ‘El Viejo’ y que consiste en un debilitamiento de los vientos alisios sobre el Pacífico Ecuatorial. De esta forma, se frena la llegada de agua caliente a Australia e Indonesia, donde disminuyen las precipitaciones. En cambio, se frena el afloramiento de aguas frías en las costas de Perú y Bolivia, donde sube la temperatura del agua del mar y donde se desarrollan precipitaciones muy por encima de lo normal. La alternancia de ‘El Niño’ y ‘La Niña’ no sigue un patrón determinado, más allá de una frecuencia que oscila entre los tres y los cinco años. Por ejemplo, desde que comenzó el siglo XXI, ha aparecido el fenómeno de ‘El Niño’ en 2002, 2004, 2006 y 2009-2010, mientras que ‘La Niña’ se desarrolló en los años 2000, 2007-2008 y 2010. 

Efectos poco claros en el continente europeo
Los efectos de ‘La Niña’ en el clima de Europa y España han sido muy poco estudiados por los científicos, a pesar de que la mayoría intuye una ligera influencia, aunque también muy variable.
En los años en los que se ha producido ‘La Niña’, el clima de Europa ha mostrado años lluviosos, así como años secos. La lejanía del Pacífico respecto a nuestro continente explica que otras variables influyan más en el clima, como es la Oscilación del Atlántico Norte (NAO).

La influencia de ‘El Niño’ ha sido mucho más estudiada, mostrando una tendencia a primaveras y veranos más cálidos al norte del Atlántico después de su ocurrencia. 

Fuente: Noticias.com