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“Sociedad en Acción”: En Chile hay 234 mil OSC que otorgan 145 mil empleos

En Chile actualmente existen 234.502 organizaciones de la sociedad civil (OSC) que generan 145 mil empleos remunerados. Estos datos fueron dados a conocer ayer en un estudio realizado por el Centro de Políticas Públicas UC y la Fundación Chile+Hoy, llamado ‘Sociedad en Acción’.

Según el reporte, estas organizaciones representan una parte importante de la actividad económica del país, específicamente 2,1% del PIB de Chile, lo que es comparable con el aporte que realiza el sector hotelero y restaurantes o similar al de la Región de Tarapacá.

En términos de cantidad, estas entidades han registrado un crecimiento considerable en diez años. En 2006 eran sólo 106.880 organizaciones. Es decir, han crecido más del doble en una década.

De las 234.502 organizaciones casi el 48% de estas fueron creadas el 2006 y el 26,5% de ellas se iniciaron entre 2011 y 2015, lo que es congruente con la aparición de la Ley 20.500.

El informe también muestra que las OSC se distribuyen de forma descentralizada a lo largo del país. “Si bien la población chilena está altamente concentrada en algunas regiones puntuales, la cantidad de OSC no tiene el mismo comportamiento y su distribución es bastante más uniforme a lo largo del territorio. Así, mientras que más del 40% de la población se concentra en la Región Metropolitana, sólo cerca del 27% de las organizaciones se encuentra en esta región”.

Las actividades principales que desarrollan estas organizaciones se enmarcan en el ámbito del Desarrollo social y vivienda y en Cultura y recreación. Seguido por Educación e investigación y la de asociaciones gremiales, asociaciones de profesionales y sindicatos. Las organizaciones con menos presencia en Chile corresponden a las organizaciones internacionales, medio ambiente y a las de intermediarios filantrópicos y promotores de voluntariado.

Si bien, el informe detalla que las organizaciones que existen en Chile se dedican a una gran diversidad temática, el marco regulatorio que las rige, existe una cierta concentración. Es más, cerca del 80% de las OSC son organizaciones comunitarias y funcionales, juntas de vecinos o uniones comunales. En otras palabras, cuatro de cada cinco organizaciones que existen actualmente en el país quedan dentro de esta categoría jurídico-institucional. Del 20% restante de las organizaciones, se aprecia que solamente los sindicatos y las fundaciones y asociaciones no acogidas a leyes especiales representan más de un 6% del total.

El dato descrito puede deberse a la gran diversidad de organizaciones que existen en la categoría de organizaciones funcionales, tales como grupos folclóricos, asociaciones de trabajadores, cámaras de comercio, comités de vivienda, clubes deportivos, centros de madres, centros de padres y apoderados, agrupaciones juveniles, asociaciones cívicas, asociaciones de productores, clubes de rotarios, entre muchas otras.

Aporte a la economía del país

En el ámbito económico, el estudio arrojó que las OSC chilenas generan más de 310 mil empleos voluntarios y remunerados, esto corresponde a 3,6% de la población económicamente activa del país. Al considerar el empleo total, las OSC emplean más del triple que el sector pesca y que el sector electricidad y agua.

En cuanto al empleo remunerado que generan, este equivale a un poco más de 145 mil que corresponde a 1,7% de la fuerza laboral.

Al presentar como indicador del tamaño de la sociedad civil, el trabajo remunerado y voluntario como proporción de la población económicamente activa, “se obtiene que la sociedad civil chilena constituye una importante fuerza generadora de empleo”, destacó el reporte.

Este indicador varía enormemente entre los países de la región, donde el caso chileno, estaría por sobre lo observado en otros países de Latinoamérica y sólo Argentina presenta un mayor porcentaje de empleo respecto a la fuerza laboral con el 5,9%; dos puntos porcentuales más alto que el caso chileno. Sin embargo, si se considera sólo el 1,7% de empleo remunerado como porcentaje de la población económicamente activa por debajo de países de la OCDE y latinoamericanos, exceptuando Perú.

En el análisis, las organizaciones de la sociedad civil representan un 2,1% del PIB en términos de gastos, lo que corresponde a US$5.028 millones. “No sólo han duplicado su número sino que han aumentado en casi tres veces sus recursos en términos de gasto, pasando de 2004 de US$1.944 millones a más de US$ 5.000 millones para el año 2015”, menciona el documento.

Asimismo, indica que “la tasa de crecimiento en recursos, experimentado por las OSC, es superior a la que ha tenido el país en igual período. Más aún, esto redunda en un aumento de la participación relativa del sector equivalente a 0,6 puntos porcentuales del PIB.

Recursos

Sobre su financiamiento, funcionan bajo un sistema de colaboración público-privada. Esto porque los ingresos propios provenientes de pagos o más bien, copagos por las actividades o servicios que estas prestan, corresponden al 44% del total. Esta proporción es bastante cercana al 41% proveniente del Estado. La diferencia entre ambas fuentes de ingreso es considerablemente menor a la detectada el año 2004, cuando había una brecha de 10 puntos porcentuales entre ambas fuentes y el Estado era el principal financista de las OSC con el 46% del total de los ingresos. De todas formas, el Estado sigue siendo hoy un importante actor en términos de recursos para la sociedad civil. En Chile, gran parte del aporte gubernamental a las OSC es por medio de subvenciones, transferencias y fondos concursales.

Dentro de las fuentes de financiamiento, los ingresos propios han aumentado su participación en el tiempo. Efectivamente, para el año 2004, se estimó que los ingresos propios eran el 36% de los recursos totales de las OSC, mientras que para el año 2015 esta proporción alcanzó el 44% de los ingresos totales. Esta evolución denota que hoy en día las organizaciones están haciendo un mayor esfuerzo de aporte para cumplir con los fines que se han trazado.

Ley 20.500 sobre Asociaciones y Participación Ciudadana

La Ley 20.500 fue promulgada el 16 de febrero del 2011 y su eje central es la participación ciudadana. La normativa aborda dos áreas principales. En primer lugar, las Asociaciones entre las personas, donde la ley establece el marco del derecho, sus límites y el rol del Estado en el apoyo a la asociatividad. El propósito central tiene que ver con facilitar la asociatividad a los ciudadanos, es por esto que los cambios introducidos en esta materia a la Ley 19.418 (sobre Juntas de Vecinos y otras organizaciones) busca hacer más fácil y expedito el proceso de obtención de personalidad jurídica. En segundo lugar, se aborda la Participación Ciudadana en la Gestión Pública, que señala que el Estado reconoce a las personas el derecho de participar en sus políticas, planes, programas y acciones. Por lo tanto, indica que los órganos de la Administración del Estado deberán establecer cuáles son las modalidades formales y específicas de participación que tendrán las personas y organizaciones sociales en el ámbito de su competencia.

Fuente: Pulso