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Cambio climático /Infobae

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Papa Francisco y el cambio climático: “El hombre es estúpido, es un testarudo que no ve”

“El hombre es estúpido, es un testarudo que no ve”, sentenció ayer el Papa, al responder una pregunta sobre los devastadores efectos del cambio climático, evidentes luego de las catástrofes ocasionadas por el paso del huracán Harvey, Irma y de las lluvias torrenciales que también causaron estragos en Italia, después de meses de sequía.

Preguntado si hay una responsabilidad moral de los líderes políticos que rechazan colaborar para controlar las emisiones de los gases invernadero y que niegan que el cambio climático también es obra del hombre, Francisco autor de la encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común recomendó que se le preguntara a los científicos.

“Se ven claramente los efectos del cambio climático y los científicos dicen claramente cuál el camino para salir. Hay que tomar esto en serio, no se puede bromear, es muy serio”, indicó. “¿Cuál es la responsabilidad moral? Cada uno tiene la suya. Los políticos también y la historia juzgará las decisiones”, agregó.

“El otro día se conoció la noticia de una nave rusa que fue desde Noruega hasta Japón y cruzó el Polo Norte sin encontrar hielo. Desde una universidad dijeron que tenemos sólo tres años para volver para atrás. En caso contrario habrá consecuencias terribles. Yo no sé si los tres años son ciertos o no, pero si no volvemos para atrás, nos caemos”, advirtió.

Y fue aún más allá: “El hombre es estúpido”, dijo, utilizando una frase del Antiguo Testamento. “Es un testarudo que no ve. El único animal de la creación que vuelve a meter la pierna en el mismo pozo es el hombre; el caballo no lo hace. Es la soberbia, la suficiencia, y está también el «dios bolsillo»: hay tantas decisiones que dependen del dinero“, lamentó.

“Hoy en Cartagena comencé visitando una parte pobre de la ciudad. Del otro lado está la parte turística, el lujo, un lujo sin medidas morales. ¿Pero los que están de ese lado no se dan cuenta de esto? ¿Los analistas sociopolíticos no se dan cuenta? Cuando no se quiere ver, no se ve, se mira sólo de un lado”, agregó.

Aunque aclaró que no estaba bien informado sobre el tema y que tenía que estudiarlo mejor, ante otra pregunta el Papa le sugirió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “repensar” su decisión de ponerle fin al programa que protegía a los dreamers e impedía la deportación de 800.000 jóvenes indocumentados.

“Separar a los jóvenes de la familia no es algo que dé un buen fruto, ni para los jóvenes ni para la familia. Tengo esperanza de que vuelva a repensarse”, dijo.

“Oí decir que el presidente de Estados Unidos se presenta como un hombre pro-life. Si es un buen pro-life, entiende que la familia es la cuna de la vida y debe defenderse la unidad”, disparó, lanzándole una estocada al mandatario estadounidense.

“Cuando los jóvenes se sienten explotados -continuó-, al final se muestran sin esperanza. ¿Y quién les roba la esperanza? La droga, las demás dependencias, el suicidio, al que se puede llegar cuando a alguien se lo separa de las propias raíces. Cualquier cosa que vaya en contra de las raíces roba la esperanza.”

Como es sabido, el Papa y Trump se encuentran en las antípodas en muchas cuestiones clave, como la inmigración, las armas y el cambio climático. Al responder sobre este último tema, también aludió a Trump, sin mencionarlo, y su cuestionada decisión de abandonar el Tratado de París.

“No me duele. me pusieron el ojo en compota”

Como no podía ser de otra manera, en la habitual conferencia de prensa en el vuelo de regreso desde Colombia una de las preguntas obligadas al Papa fue sobre el pequeño accidente que sufrió anteayer al golpearse el rostro contra el parabrisas del papamóvil, al llegar, en medio del entusiasmo de la gente, a un barrio pobre de Cartagena. ¿Qué pasó? “Me estiré para saludar a unos niños, no vi el vidrio y pum”, dijo el Papa, mimando el gesto y haciendo reír a los 73 periodistas del vuelo papal. ¿Cómo está? “No me duele. Me pusieron el ojo en compota”, agregó, con el sentido del humor porteño más que intacto y el pómulo y la ceja izquierdos, morados.

Fuente: La Nación