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Sustentabilidad sust

Para crear un planeta más sustentable tenemos que reducir el sobreconsumo

Hay una analogía que  Mohan Munasinghe utiliza con frecuencia para ilustrar el destino que enfrentamos como humanidad. “Ricos y pobres estamos en el mismo barco, probablemente los ricos en la cubierta y los pobres en el piso inferior. Si el barco naufraga, probablemente los más pobres se ahoguen primero, pero finalmente todos van a sufrir las consecuencias”.

Munasinghe es experto en desarrollo sostenible y fue vicepresidente del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC-AR4), que compartió el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Durante la conferencia Encuentros ChileGlobal, que culmina hoy en Rotterdam (Holanda), y ante una audiencia de estudiantes y profesionales chilenos, entregó sus principales propuestas para evitar que hundamos nuestro propio barco.

De individuo a país

En 2012, dijo, la humanidad consumía 1,5 veces lo que la Tierra es capaz de producir. En 2030 se estima que será dos veces más.

La ecuación es simple: producir el exceso de alimentos, energía o bienes materiales que estamos consumiendo genera más sobreexplotación de recursos, emisiones de gases invernadero y calentamiento global, con todos los desastres que esto conlleva.

“Hay que hacer un cambio de mentalidad”, sentencia Munasinghe, quien en 2010 propuso a la ONU crear los Objetivos de Consumo del Milenio. Su planteamiento finalmente encontró acogida dentro de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de recomendaciones para que los países garanticen un desarrollo económico y social inclusivo y la sostenibilidad ambiental a partir de 2015.

A nivel individual, “quienes tienen mayor acceso al consumo son también los que tienen capacidad de generar más cambios. Uno de ellos es reducir su consumo no sustentable”, dice a “El Mercurio”.

Propone partir por acciones sencillas, como generar menos desechos alimentarios y de empaques, usar ampolletas de bajo consumo, lavar ropa con agua fría, comer menos carne (producir 1 kilo de carne de vacuno requiere 15 mil litros de agua), plantar árboles o usar vehículos más eficientes.

A nivel comunitario, aboga por hacer conciencia ambiental desde el jardín infantil para reducir el uso de recursos y promover la cooperación, lo que reduce el consumo. Y, también, “modificar valores y hábitos orientándose hacia conductas y productos con baja emisión de carbono”.

A escala de país, en tanto, señala que “ya no estamos buscando soluciones de parte de los presidentes o primeros ministros, porque solo hacen promesas. Lo que necesitamos es el empuje de los mandos administrativos intermedios: gerentes de empresas, líderes comunitarios y alcaldes. Ahí estamos viendo mucho compromiso”.

El alcalde de Bonn, por ejemplo, “se comprometió a reducir la huella de carbono de la ciudad en 25% en cinco años. Dijo que podía hacerlo porque conoce a sus ciudadanos y puede trabajar con ellos. Si cada ciudad y cada empresa trata de abordar el problema, vamos a ir sumando acciones que redunden en un consumo y un uso de recursos más sustentable”, concluye.

Fuente: Emol.